Hace unos días, les contamos acerca de la primera parte de nuestra ruta por las iglesias de Chiloé (si no la has visto te dejamos el enlace aquí). Ahora estamos aquí, por el segundo recorrido que hicimos en un día. Vamos allá.

Al momento de abrir los ojos y poner un pie fuera de la cama, miramos por la ventana y para nuestra felicidad el día estaba hermoso, sin nubes y un viento un poco fresco, típico de la época otoñal, que hacía aún más agradable el poder caminar por los lugares, que ya teníamos planificados el día anterior.

Partimos en dirección a Rilán, a 26 kilómetros desde Castro (40 minutos aproximadamente en auto). El camino, como la mayoría que recorrimos, están en perfectas condiciones con subidas y bajadas que nos permitían ver las distintas tonalidades de verdes que cubrían los campos.

Rilán es un pequeño y lindo pueblo, ese día estaba todo muy tranquilo, sólo unas cinco personas conversaban y reían en una esquina de la plaza, un almacén donde compramos algunas provisiones para hacer frente a los largos caminos y a los próximos lugares. Y es que como fuimos en temporada baja, te puedes encontrar con la mayoría de los pequeños almacenes cerrados. En la plaza también estaba la iglesia Santa María, que ocupa las principales miradas de los turistas, como casi todas las iglesias, estaba cerrada, así que aprovechamos el sol en la plaza y sacamos algunas fotos por fuera. 

Dato aparte, Rilán significa «no hay pasada» y es por su ubicación, al fin de la península del mismo nombre.

Fotos de Rilán

Nos volvemos a subir al auto para ir en dirección a la Isla Quinchao, frente a Dalcahue. Justamente tuvimos que llegar ahí, en la parte sur donde están los transbordadores que te cruzan a la isla, en abril de 2019 tenía un costo de CLP $2.500.- (USD 3.5 aproximadamente). El viaje no dura más de 8 minutos y te puedes bajar para sacar unas lindas fotos de la bahía de Dalcahue, pero debes aguantar el frío viento que sopla de lado a lado. 

Bajamos del transbordador y fuimos a nuestra primera parada en la isla, Curaco de Vélez. Después de 15 minutos y tomando el camino costero, llegamos. Estacionamos a un costado de la plaza y frente a la pequeña y verde iglesia. Nos llamó la atención lo limpio del lugar, ordenado y una infraestructura colonial que en su conjunto hace sentirse en paz y tranquilo. Uno, en su ignorancia piensa que estos lugares están abandonados, pero es todo lo contrario, cada uno tiene una belleza única pero siempre manteniendo la magia de Chiloé.

 

Desde la plaza, nos fuimos a buscar las famosas ostras del lugar. Llegamos a un restaurante en la costanera, no tenían otra cosa que ostras y bueno, la verdad íbamos sólo por eso, así que pagamos $1.500 CLP. por cada una, para por fin probarlas. Estaban muy ricas y grandes, sin embargo, fue sólo eso. Volvimos a la plaza a buscar un restaurante y únicamente encontramos uno a un costado de la plaza, pedimos el menú del día, compramos 2 pasteles para el camino (puede faltar cualquier cosa, menos comida jaja). 

Para nuestra sorpresa y felicidad, la iglesia estaba abierta! Entramos, la disfrutamos, sacamos fotos y aprovechamos cada lugar (los beneficios de viajar en temporada baja). 

Nos fuimos a caminar por la pasarela de madera que recorre la costanera. Lindas vistas podrás ver del mar y de una variedad de aves. Nosotros vimos dos miradores, bien limpios y bien cuidados. Un agrado caminar por aquí.

Nuestro principal objetivo, era recorrer la isla de extremo a extremo así que tomamos rumbo a Achao. Paloma a estas alturas tenía un dolor de cabeza terrible, así que durmió y me tocó a mí parar en un mirador, simplemente de curioso para observar la vista desde las altura. Y es que no nos dejamos de sorprender en cada lugar, Achao es muy bonito, la plaza llena de árboles, su iglesia es imponente y con el cálido sol, su costanera te atrae para querer quedarse toda la tarde observando como unos niños se bañaban y disfrutaban de un cielo sin nube y un sol abrazador.

La iglesia Santa María de Loreto, patrimonio de la humanidad, estaba abierta (felicidad en nuestro corazón), como podrán ver en las fotos, tiene detalles y colores que alucinan, sobre todo cuando el sol entra por sus ventanas y una alfombra roja en el pasillo que cubre las maderas, que si las observas detenidamente, verás que el tiempo pasa por ellas pero siguen estando en un excelente estado de conservación.

Recorrimos un poco más de 10 kilómetros, en busca de la iglesia de Quinchao, sin antes toparnos con las dueñas del camino, unas vacas, que por supuesto no quisimos interrumpir y esperamos para rodearlas para sentir la mirada fija de alguna de ellas jaja.

Nos desviamos y entramos a un camino de tierra cuesta abajo hasta llegar a la iglesia, una de las más grandes de Chiloé, imponente en un pueblo pequeño, con animales y pasto a su alrededor. Lastimosamente, estaba cerrada pero sacamos provecho a nuestra soledad y la explanada frente a ella para sacar fotos y aprovechar la paz del lugar.

Para cumplir nuestro deseo de llegar al extremo de la isla, nos fuimos hasta Chequián. Al llegar nos encontramos con una larga playa, con un faro y un puesto de la Armada de Chile. Había una especie de muelle que se perdía en el agua, dedujimos, en nuestro desconocimiento que llegaban barcazas desde otras islas para el traslado de personas.

Con esto, concluimos nuestro segundo recorrido por alguno de los pueblos e iglesias de Chiloé. Quizás nos faltaron cosas por ver por falta de tiempo, pero sentimos que aprovechamos mucho nuestro recorrido. La mayoría de los lugares superaron nuestras expectativas y algún día esperamos volver para visitar lo que nos falta y aprovechar por segunda vez los lugares ya vistos.

Gracias amigos por leernos, todos sus comentarios son nuestra inspiración para seguir escribiendo y compartiendo nuestras experiencias.

Cualquier sugerencia y si crees que si o sí debemos visitar en nuestra próxima visita a Chiloé, no dudes en dejarlo en los comentarios.

 



Les dejamos la ruta en detalle.

Paloma y Seba.

Lo bonito de viajar

Paloma y Seba, creadores de LBDV. Amantes de los viajes y aventuras de corto y largo aliento. Trekking, hiking, a veces mochileros y otras todo incluido.

4 thoughts on “Ruta de las iglesias Chiloé – Día 2”

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